
No te crees que alguna noche
cuando duermes, acudo a tu lado,
sigilosamente me enredo
entre tus sábanas,
sin que te des cuenta
me hago tu sombra,
cuando te arrebata
el sueño tu conciencia,
oníricos placeres te poseen
y sólo crees que te acaricio,
que te beso, que te amo,
que mis manos recorren tu piel
que mi aroma te embriaga,
te envuelve, te embelesa,
y el placer que te llena
es dulce como la miel,
y cuando vuelves a tener
conciencia de tu ser,
con ironía te sonríes en el espejo,
recordando un sueño feliz
pero se te desdibuja la sonrisa
cuando ves que unos labios
han marcado tu piel,
que en tu cuerpo hay
marcas de besos,
incrédulo sigues mirándote
viendo esos labios de carmín
y a la vez, estás sorprendido y feliz
porque esos besos
te recuerdan a mí.