
Con las suaves gotas de lluvia
que caen rozando mi cara
como lágrimas dulces resbalan
disimulando en el fondo mi pena,
pero nunca llueve eternamente
no puedo disimular por más tiempo
y vuelven a brotar mis lágrimas
que son húmedos gritos
que en estos momentos
me embriagan el alma,
me duele el corazón por una tristeza
ojalá me duela por nada
y ese peso que como una losa
me ha caído de golpe encima
se convierta en el dulce vuelo
que cándidamente eleva una pluma
y los días tristes de finas gotas de lluvia
se transformen en luz eterna
después de echarle el pulso a la vida
y sea el sol el que salga para verte
para sonreirte a la cara.